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Entramado de madera y otras opciones para estructuras en Argentina

Desde 2018, la construcción de entramado de madera para estructuras portantes de edificios es considerado como un sistema constructivo tradicional en la Argentina.

En la Resolución 3-E/2018 la Secretaría de Vivienda y Hábitat lo considera “apto para realizar construcciones durables, sustentables, rápidas y compatibles con otros sistemas constructivos existentes”.

Según la Cámara de la Madera de Argentina (CADAMDA) la construcción con madera podría contribuir con unas 50 mil viviendas extra por año, principalmente por la velocidad de ejecución de obra. La construcción de una vivienda de unos 60 m2 con madera demanda tres meses de obra en promedio.

Además de acortar los tiempos de obra hasta en un 60%, el entramado de madera tiene la ventaja de ser un sistema abierto y de fácil cálculo y dimensionado (según Reglamento y Manual de Aplicación CIRSOC 601), con disponibilidad en todo el país.

Argentina cuenta con una superficie de 1,2 millones de ha de bosques cultivados con una de las mejores tasas de crecimiento mundiales, en especies como el pino o el eucalipto, que son de las más utilizadas en el mundo para la construcción de acuerdo a los datos que aporta CADAMDA.

“Un pino natural de Canadá tarda unos 80 años en crecer. Aquí, en la Mesopotamia, se calcula unos 18 años por las condiciones de suelo y clima - explica Daniel Lassalle, gerente comercial de CADAMDA-. Esto nos da una ventaja enorme para obtener materia prima accesible y renovable. Además, esa superficie forestada se puede duplicar o triplicar sin competir con otras actividades rurales”.

Cinco sistemas para estructuras

El sistema de entramado es el más difundido y con potencial desarrollo en nuestro país. Está definido por bastidores, es decir, una serie de tramas cerradas que conforman las superficies verticales y constituyen un “muro complejo” en el que cada parte o capa cumple una función específica.

La estructura compuesta por elementos verticales llamados parantes (o montantes) y elementos horizontales denominados soleras cumplen esa función principal.

Habitualmente, la sección dominante de los parantes y soleras es 2 por 4 pulgadas y, básicamente, toman las cargas gravitatorias originadas por el propio peso de la construcción y las sobrecargas de uso.

Un emplacado de rigidización completa la función estructural (OSB o de multilaminados) tomando los esfuerzos horizontales para dar rigidez al conjunto y evitar su deformación.

Un bastidor de 4 pulgadas relleno con lana de vidrio en todo su espesor ofrece una aislación térmica equivalente a la de una mampostería de ladrillo común de 1,5 metros de espesor.

Por otro lado, los sistemas de paneles SIP están ganando terreno. Se componen de dos placas de madera unidas por un núcleo de espuma rígida de poliestireno o poliuretano de alta densidad.

“Estructuralmente es más sólido que la mampostería (resiste hasta 18 toneladas de carga a la compresión), ahorra más de 50% en el consumo de energía y reduce 60% los tiempos de obra (hasta 100 m2 en 25 días)”, destaca CADAMA. Estos paneles son aptos para pisos, paredes y techos y varias empresas los producen en el país.

Los ladrillos de madera o bloques tipo Lego son otra opción interesante. El sistema BME (Bloques de Madera Encastrada) fue desarrollado por Corfone SA, de Neuquén. Los bloques de pino ponderosa forestado se superponen unos sobre otros con traba, de forma análoga a la de los mampuestos tradicionales.

Para construir con madera laminada es adecuado el sistema de postes y vigas. La rigidez de la estructura se consigue mediante juntas rígidas instaladas en diagonal o mástiles.

Por último, para la construcción en altura son adecuados los paneles CLT o madera contralaminada. Surgió en Europa (aquí no se fabrica aún) y permite un alto nivel de prefabricación. Ofrece buena aislación térmica y acústica, excelente comportamiento ante el fuego y gran estabilidad dimensional.

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