Una vez más, los Bosques en manos de sus Enemigos

Una vez más, los Bosques en manos de sus Enemigos

El último acto de agresión instrumentalizada a los bosques, es el avasallamiento al área/propiedad de la empresa INPA Parket en Concepción, Santa Cruz. Este bosque manejado bajo estándares internacionales de conservación (sello verde), por su proximidad a Concepción, a los caminos de acceso y la infraestructura interna que desarrolló la empresa, fue el objetivo de comunidades campesinas con la conducta cómplice del INRA, para ocuparlo, deforestarlo, quemarlo y convertirlo en cultivos agrícolas.

Más allá de los problemas documentales que se encuentran en instancias judiciales sobre el predio, lo concreto es que, la prepotencia del poder político y la funcionalidad de funcionarios públicos, han sentenciado a muerte 30.000 ha., de bosque; destruyendo una gran inversión en manejo sustentable e industrialización de madera pero, sobre todo, destruyendo la única área boscosa de la zona que le genera humedad y lluvia a los cultivos agrícolas de su entorno.

"Triste pasado, presente y futuro de los bosques y las tierras forestales"

A estas alturas, nadie ignora el valor de los bosques para mantener la estabilidad ecológica de nuestro habitad y que la biodiversidad que ellos encierran, tienen un valor incalculable para garantizar la calidad de vida de actuales y futuras generaciones. El problema radica en que, jamás aceptaron la importancia de ellos y siempre los subordinaron frente a cálculos e intereses de orden político, más que económico.

En el caso boliviano de los últimos años, la demagogia llegó a extremos inimaginables, pues acuñaron una serie de valores y conceptos intrínsecos de la “madre tierra”, para adornar la discursiva demagógica oficial local e internacionalmente. Sin embargo, en los hechos, se ha maltratado, como nunca antes, a la “madre tierra”.

Triste pasado, presente y futuro de los bosques y las tierras forestales. Su destino dependió siempre de sus enemigos quienes, entre prejuicios, desconocimiento y mala fe, han promovido su destrucción.

Hay un viejo adagio que dice: “lo poco asusta, lo mucho amansa”. Esto calza muy bien para el caso de los bosques y suelos forestales en Bolivia. Los gobiernos del pasado y el presente, jamás valoraron los bosques. Solo los usaron en sus discursos demagógicos para argumentar lo obvio.

Abg. Jorge E. Avila
Gerente General CFB

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