Posted on 26 Marzo 2010 by admin.- Entre
2000 y 2010 desaparecieron alrededor de 13 millones de hectáreas
de bosques en 233 países. Sudamérica y África
experimentaron las mayores pérdidas netas anuales, con 4
y 3,4 millones de hectáreas, respectivamente. Sin embargo,
por primera la tasa de deforestación disminuyó a nivel
mundial, destacó la Organización de Naciones Unidas
para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
"Por primera vez, somos capaces de demostrar que la tasa de
deforestación ha disminuido a nivel mundial como resultado
de una serie de esfuerzos coordinados a nivel local e internacional",
declaró el director General Adjunto del Departamento Forestal
de la FAO Eduardo Rojas.
"Los países no sólo han mejorado sus políticas
y legislación forestales, también han asignado bosques
para uso de comunidades locales y pueblos indígenas, y para
la conservación de la diversidad biológica y otras
funciones medioambientales. Es un mensaje bienvenido en 2010, el
Año Internacional de la Biodiversidad", celebró
Rojas.
La deforestación en el mundo, especialmente la conversión
de bosques tropicales en tierras agrícolas, ha disminuido
en los últimos diez años, pero continúa a un
ritmo alarmante en muchos países, indican las conclusiones
principales del estudio forestal más completo realizado por
la FAO hasta la fecha en 233 países: la Evaluación
de los recursos forestales mundiales 2010.
A nivel mundial, se han convertido a otros usos o se han perdido
por causas naturales 13 millones de hectáreas de bosques
anuales entre 2000 y 2010, en comparación con 16 millones
de hectáreas anuales durante la década de 1990.
"La tasa de deforestación continúa siendo muy
alta en muchos países y las zonas de bosque primario - bosques
no alterados por la actividad humana - siguen disminuyendo, por
lo que los países deben intensificar sus esfuerzos para mejorar
su gestión y conservación", alertó Rojas.
Brasil e Indonesia han reducido considerablemente sus tasas de
deforestación, mientras que las plantaciones forestales en
China, India, Estados Unidos y Viet Nam han añadido más
de siete millones de hectáreas de nuevos bosques cada año.
En Norteamérica y Centroamérica, la superficie forestal
permaneció bastante estable, mientras que en Europa siguió
creciendo, si bien a una tasa menor que antes.
Como consecuencia, la pérdida neta de superficie forestal
se ha reducido de 8,3 millones de hectáreas al año
de la década de 1990 a 5,2 millones de hectáreas anuales
entre 2000 y 2010.
La superficie forestal total mundial asciende a algo más
de cuatro mil millones de hectáreas, el 31 por ciento de
la superficie terrestre total. La pérdida neta anual de bosques
(es decir la suma de las perdidas menos la suma de los incrementos
en superficie forestal) en el periodo 2000-2010 equivale a una superficie
similar a la de Costa Rica.
La devastación de la foresta se debió en gran parte
al vertiginoso aumento de los cultivos de maíz, tanto para
la producción de alimentos como de agroenergía. El
acelerado consumo de carbón vegetal o de madera para generar
energía amenaza con convertir a Haití en el primer
desierto del Caribe.
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU),
el 70 por ciento de los haitianos cocina con carbón, lo cual
obliga a talar entre 15 y 20 millones de árboles cada año.
La deforestación convirtió a Haití en un país
demasiado vulnerable a las inundaciones, además de erosionar
el suelo y acabar con buena parte de las reservas de agua.
Conclusiones principales
Las Evaluaciones de la FAO de los recursos forestales mundiales
se publican cada cinco años. Más de 900 especialistas
de 178 países han participado en la Evaluación de
los recursos forestales mundiales de 2010. El informe completo de
esta evaluación se hará público en octubre
de 2010.
Otros hallazgos clave del informe son:
Brasil perdió una media de 2,6 millones de hectáreas
de bosque anuales en los últimos diez años frente
a los 2,9 millones de hectáreas en los 90. Las cifras de
Indonesia ascendieron a 0,5 y 1,9 millones de hectáreas al
año respectivamente.
Los bosques primarios constituyen un 36 por ciento de la superficie
forestal total pero han disminuido en más de 40 millones
de ha desde el año 2000. En gran medida esto se debe a la
reclasificación de los bosques primarios como "otros
bosques regenerados de forma natural" debido a la tala selectiva
y otras intervenciones humanas.
La superficie de bosques en parques nacionales, áreas naturales
silvestres y otras zonas legalmente protegidas ha aumentado en más
de 94 millones de hectáreas desde 1990 y actualmente equivale
a un 13 por ciento de la superficie forestal total.
Los bosques representan uno de los principales sumideros mundiales
de carbono. Almacenan unas 289 gigatoneladas (Gton) de carbono en
árboles y otra vegetación. El carbono almacenado en
la biomasa forestal, la madera muerta, la hojarasca y el suelo es
mayor - en conjunto - que todo el carbono presente en la atmósfera.
A nivel mundial, se estima que las reservas de carbono en la biomasa
forestal descendieron en 0,5 Gton al año en el período
2000-2010, principalmente debido a la reducción de la superficie
forestal total.
Los incendios, las plagas y las enfermedades están causando
daños cada vez mayores a los bosques de algunos países.
En promedio, cerca del uno por ciento de la superficie forestal
mundial se ve significativamente afectado cada año por los
incendios forestales. Las plagas de insectos dañan unos 35
millones de hectáreas de bosque cada año. Los fenómenos
climáticos extremos como las tormentas y ventiscas, y los
terremotos, también provocaron graves daños durante
la última década.
Desde el año 2000, setenta y seis países han desarrollado
o actualizado sus políticas forestales y desde 2005, sesenta
y nueve países - fundamentalmente en Europa y África
- han promulgado o enmendado sus leyes forestales.
La recolección de datos para la Evaluación de los
recursos forestales mundiales se está haciendo más
exhaustiva y precisa. Los nuevos datos y la información adicional
sobre la forestación y la expansión natural de los
bosques en los últimos 20 años han permitido estimar
de forma más precisa las tasas de deforestación y
pérdidas por causas naturales. La nueva estimación
mundial para el periodo 1990-2000 (próxima a los 16 millones
de ha al año) es mayor que la anterior, debido a que ahora
también incluye la deforestación en países
que han experimentado un aumento neto de su superficie forestal.
Un estudio de teledetección de bosques, liderado por la
FAO, con el muestreo de unos 13 500 puntos, cada uno observado en
un periodo de 15 años, proporcionará para finales
de 2011 datos aún más exactos sobre las tasas mundiales
y regionales de deforestación.
La situación en Bolivia
Bolivia es un país forestal porque el 48% de su territorio
(aproximadamente 53 millones de hectáreas) está cubierto
por bosques. Es el quinto país más rico en recursos
forestales del continente, después de Canadá, Brasil,
Estados Unidos y Perú.
La tasa de deforestación en Bolivia ha crecido de manera
alarmante en los últimos años. Se estima que en 2001
se deforestaban alrededor de 230 mil hectáreas de bosques;
alrededor de 300 mil hectáreas anuales a mediados de la década
y hasta medio millón de hectáreas por año en
la actualidad.
Una investigación de Conservación Internacional revela
que la agroindustria del departamento de Santa Cruz desmonta en
promedio 225 mil ha de bosques cada año (75% de la deforestación
nacional) para cultivar soya, caña y criar ganado. (Killeen
2006).
En ese departamento, fotografías satelitales demuestran
que la deforestación era menor a 80 mil hectáreas
por año en el área de expansión y la zona integrada
en 1975. En las fotografías de 1992 ya se ven muchas parcelas
de soya y la deforestación alcanza a más de 160 mil
ha anuales. Para el año 2000 casi no queda bosque en el área
estudiada, y la deforestación anual bordea las 270 mil hectáreas.
Si bien la mayor parte de la deforestación se concentra
en el departamento de Santa Cruz, existen nuevos polos de deforestación
como el departamento de Pando, sobre todo en zonas productoras de
castaña. Además, la tala de bosques avanzó
en los márgenes de la carretera Chapare-Yapacani, en Cobija,
Guayanamerín, Riberalta y Puerto Suárez.
Los principales responsables de la deforestación y de los
desmontes ilegales en Bolivia no son los colonos o los pequeños
productores, sino los grandes emprendimientos agroindustriales.
Prueba de ello es que el 1% de los casos de desmonte representaron
el 40% de la superficie deforestada en 2007, según datos
de la Unidad de Control de Desmonte e incendio forestal de la Superintendencia
Forestal.
Fuente: http://fobomade.org.bo/bsena/?p=264
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