El
futuro de Bolivia pudo haber sido esplendoroso con la posibilidad
del racional aprovechamiento del bosque en sus tres vertientes -maderable,
no maderable y de biodiversidad- en función de un gigantesco
mercado mundial, afirmó el Lic. Gary Rodríguez, Gerente
General del Instituto Boliviano de Coemrcio Exterior - IBCE.
El sector forestal boliviano no solo es generador de decenas de
miles de empleos, sino que por su propia iniciativa ha consolidado
en pasados años dos importantes galardones mundiales para
el país: convertir a Bolivia en el primer exportador de castaña
beneficiada y, hacer de Bolivia el líder nato con más
de 2 millones de hectáreas de bosques tropicales certificados
bajo manejo sostenible ("Sello Verde"). Pese a ello, una
Espada de Damocles está a punto de caer sobre el sector,
pudiendo truncar irreparablemente su avance. Todo lo hecho con tanto
sacrificio, inversión, trabajo y sentido de Patria aportando
al desarrollo socioeconómico y ambiental por tantos años,
va camino al desastre.
No solo la recesión internacional está golpeando
al sector forestal boliviano desde el pasado año, sino también
la inseguridad jurídica y la ausencia de buenas políticas
públicas.
Esas políticas de estímulo que han convertido a Chile
-"de la nada"- en un exportador forestal por excelencia,
no solamente gracias a la seguridad jurídica que prodiga
sino a las políticas de largo plazo que los diferentes Gobiernos
de aquel país -sean de derecha, de centro o de izquierda;
y, militares o democráticos desde los años ´70-
han venido concediendo al productor nacional y extranjero con incentivos
a la inversión, al extremo de generar exportaciones forestales
cuyo valor supera a todas las ventas de Bolivia, incluyendo el gas
natural y los minerales. Lamentablemente esto no está ocurriendo
en nuestro país, por lo que muchos bolivianos quedarán
a corto plazo sin trabajo y centenares de miles de hectáreas
de bosque desaparecerán afectando el medioambiente -como
ya viene ocurriendo- a consecuencia del sistemático avasallamiento
de la propiedad privada y de las reservas forestales, a lo que se
sumaría ahora la reversión de concesiones forestales,
tirando así por la borda un gran esfuerzo de muchísimos
años. Una pena por el bosque, una pena por los trabajadores
y una verdadera pena por el país.
Fuente: IBCE - Gary Antonio Rodríguez
A. 21 de agosto de 2009
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