México: Bosques de frondosas de EU crecen al mismo tiempo que son talados

Estados Unidos produce la cuarta parte de las maderas duras del mundo y al mismo tiempo el volumen de la madera en pie aumentó 610 millones de metros cúbicos al año, entre 2000 y 2010 

CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 09, 2016.- Las frondosas de Norteamérica tienen su origen en bosques gestionados de forma sustentable, con más de 20 especies de árboles que contribuyen a mejorar el hábitat de una fauna silvestre diversa.

Según el Consejo de Exportación de Maderas Duras de Estados Unidos, que dirige Mike Snow, en los últimos 50 años el inventario de bosques de frondosas se ha duplicado.

Es decir, hay más robles, álamos, cerezos, encinos, arces o nogales en pie, que los que había hace 50 años.

Mike Snow, director ejecutivo del American Harwood Export Council, afirma que en Estados Unidos y en el norte de Europa es abundante y (está) creciendo, y creciendo en una forma muy rápida.

Estados Unidos produce la cuarta parte de las maderas duras del mundo. Es una industria que, según Mike Snow, nada tiene que ver con la actual crisis de los bosques.

"Vemos en el mundo que el bosque está desapareciendo y lo vemos en el Amazonas y lo vemos en Indonesia, pero donde está desapareciendo no tiene nada que ver con la industria de la madera y la pena real es que lo están deshaciendo, lo están perdiendo, lo están desgastando, lo que están haciendo es cambiar el uso de la tierra".

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO por sus siglas en inglés. revela que el volumen de la madera en pie de los bosques estadounidenses aumentó 610 millones de metros cúbicos al año, entre 2000 y 2010.

Mike Snow, director ejecutivo del American Harwood Export Council, señala que cuando hablaban de la industria de frondosas en Estados Unidos dijeron que su mayor preocupación era que no estamos cortando lo suficiente, estamos dejando morir demasiados árboles dentro del bosque y para una organización como las Naciones Unidas decir eso, nos dice mucho.

Un sólo árbol provee el oxígeno que requieren cuatro personas. Pero además, los bosques capturan el dióxido de carbono de la atmósfera, que es uno de los principales gases de efecto invernadero que provocan el llamado calentamiento global.

Luis Zertuche, director para América Latina del American Hardwood Export Council, asegura que están "saneando el bosque, estamos retirando aquellos árboles que están estorbando por así decirlo y quitando los minerales, los nutrientes, la luz del sol. Estamos dejando que los demás crezcan y estos árboles que están creciendo sí producen oxígeno, sí capturan CO2".

Cuando la madera es extraída de los bosques de frondosas y es procesada en un aserradero, gasta menos energía que la industria del cemento, el acero, el aluminio o el plástico, lo que significa que sus emisiones de dióxido de carbono son menores.

Pero además los productos derivados de la madera aserrada, como por ejemplo una silla o una mesa, siguen conservando el dióxido de carbono que fue capturado en los bosques.

Se estima que un kilogramo de madera dura almacena el equivalente a 1.6 kilogramos de dióxido de carbono.

Mike Snow, director ejecutivo del American Harwood Export Council, indica que "vaya a donde vaya en el mundo, me pregunta, ah pero cuantos árboles al año plantan ustedes como industria. Yo digo, ¿plantar? No quiero decir cero, pero es casi cero, los humanos no deben intervenir una vez que quitamos los grandes y dejamos que el sol llegue al techo. Los pequeños lucharán entre sí para ver, el más fuerte es el que va a crecer, no el que decidimos que va a crecer porque ahí pusimos una semilla, y eso es importante, y eso nos da también la biodiversidad, pero también la sanidad del bosque, porque los realmente fuertes son los que van a sobrevivir y van a ocupar el sitio donde estaba el árbol que acabamos de cortar".

La clave del milagro americano está en la gestión de sus bosques de frondosas a partir de la llamada cosecha selectiva, la regeneración natural de los árboles, la conservación de la biodiversidad y un proceso industrial limpio, donde todo se recicla. Un modelo del que México podría aprender, en el manejo de sus recursos forestales.

En el valle de Catalooche, un bosque de frondosas sirve de refugio natural para la última población en vida silvestre de wapitis o ciervos canadienses, en Carolina del Norte y Tennessee.

Hace más de 300 años, la especie desapareció del sur de los Apalaches, por la cacería y la destrucción de su hábitat.

En un esfuerzo de conservación, los wapitis fueron reintroducidos en el Parque Nacional de las Grandes Montañas Humeantes o Great Smoky Mountains.

Hoy la población ha crecido con más de 200 individuos, que están marcados y son monitoreados con radio collares.

El crecimiento de esta pequeña población de wapitis es considerado como un éxito de la conservación, que no sería posible sin los bosques de frondosas, su refugio natural.

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