Guatemala está lejos de ser una ciudad verde

Apostar por una política hídrica, mitigar los gases de efecto invernadero y el ordenamiento territorial son tres temas que Guatemala debe priorizar para convertirse en una ciudad verde, que es la meta planteada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para las áreas urbanas en el Día de la Tierra, que se conmemora hoy.

Sin embargo, de acuerdo con expertos en el tema del medioambiente, estamos lejos de alcanzar ese ideal (lea: Problemas ambientales urgentes).

Uno de los males más preocupantes es la carencia del vital líquido, que debe abastecer a los 2 millones de personas que habitan en el área, según el Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente (Iarna), de la Universidad Rafael Landívar.

“La abundancia de agua en Guatemala es relativa, pese a la alta disponibilidad total del recurso, las capacidades para su gestión son bajas o casi nulas”, señaló Juventino Gálvez, director de Iarna.

Por su parte, Marco Vinicio Cerezo Blandón, director la Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación (Fundaeco), indicó que la ciudad se está quedando sin agua. “Antes se localizaba el líquido en un pozo perforado a 400 pies, ahora a los 2 mil 300 pies ya no se halla”.

Guatemala está lejos de ser una ciudad verde

Las 16 microcuencas ubicadas en la ciudad generan al año 70 millones de metros cúbicos (m3) de agua superficial y 40 millones m3 de subterránea. Pero, se requieren 553.4 millones de m3 para suplir las necesidades de la población, especialmente la de escasos recursos, ya que un 31% compra pipas de agua para abastecerse; otro 34% obtiene el recurso en llena-cántaros ubicados en barrios o colonias, y el 35% recolectando agua de lluvia.

Julia Suárez, del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), coincidió en que la problemática elemental es la pérdida del líquido. “Hay que rescatar las áreas verdes, los barrancos que son zonas de recarga hídrica”, señaló.

Aire contaminado

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una concentración no mayor de 20 microgramos (mcg) por metro cúbico en el aire, cifra que en Guatemala aumenta drásticamente, pues ronda los 66 mcg/m3 en las áreas más transitadas de la ciudad, donde el dióxido de carbono, emanado en mayor cantidad por vehículos y la industria, es uno de los problemas.

Según Carlos Sandoval, vocero de la Municipalidad de Guatemala, en 2008, la metrópoli fue reconocida como la segunda menos contaminada por la Unión de Ciudades Capitales de Iberoamérica. Pero a criterio de Suárez, un informe ambiental denominado GEO señaló todo lo contrario, que el país tiene una de las ciudades más contaminadas en Latinoamérica.

Para lograr ser una ciudad verde, otro tema urgente por tratar es el ordenamiento territorial, para garantizar la preservación de zonas boscosas y acuíferas, así como el manejo de desechos sólidos, concluyó Cerezo.

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