Chile rescata más de 4 millones de hectáreas de la desertificación

En el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación, autoridades nacionales plantaron un Toromiro, especie endémica de Isla de Pascua, en jardín del Congreso Nacional de Valparaíso

Chile ha recuperado unos 4 millones de hectáreas mediante la forestación, la recuperación y manejo del bosque nativo, la recuperación de suelos degradados y el riego, en su trabajo por frenar la desertificación en el territorio nacional.

Así se desprende del informe sobre los avances de la implementación de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en nuestro país, señalando además que la inversión pública en los instrumentos de fomento del Ministerio de Agricultura, destinada a la lucha contra la desertificación, asciende a unos US$ 120 millones anuales, beneficiando a aproximadamente 50.000 pequeños y medianos agricultores e interviniendo alrededor de las 250.000 hectáreas al año.

En esta línea de acción y para conmemorar el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación que se recuerda todos los 17 de junio, la Senadora Adriana Muñoz, la Diputada Andrea Molina, el Ministro (s) de Agricultura, Carlos Ternicier; y el Director Ejecutivo de CONAF, Aarón Cavieres, plantaron en los jardines del Congreso Nacional de Valparaíso un ejemplar de Toromiro (Sophora toromiro), legendaria especie endémica de Isla de Pascua que se encuentra extinta y por lo cual la Corporación Nacional Forestal mantiene un huerto clonal en el vivero de la Reserva Nacional Lago Peñuelas para reproducir este árbol -al igual que el Jardín Botánico- y de esta manera poder controlar la erosión en Rapa Nui.

Tras la plantación del Toromiro, el Ministro (s) de Agricultura, Carlos Ternicier, sostuvo que “este acto tiene un efecto muy simbólico, ya que a través de esta actividad queremos demostrar nuestra vocación por el cuidado de los recursos naturales, plantando una especie que está en extinción y que estamos tratando de recuperarla. Nuestra expectativa es poder hacer una reimplantación masiva del árbol en Isla de Pascua”.

Explicó también que las acciones del ministerio apuntan a un desarrollo productivo sustentable. “Eso significa que tenemos que cuidar los recursos naturales para traspasarlos a las futuras generaciones. Lo que hacemos nosotros es una explotación de los recursos, pero en forma racional. Tenemos a través de CONAF programas de forestación ya desde hace larga data y que han dado buenos resultados. Con orgullo podemos decir que somos una excepción en la región. Por eso hablamos de una deforestación cero. Esto es justamente en base a los programas de CONAF con especies introducidas, como el pino y el eucalipto, y con especies nativas”, comentó la autoridad.

Por su parte, el Director Ejecurtivo de CONAF, Aarón Cavieres, señaló que “la especie Sophora toromiro está clasificada como extinta en estado silvestre desde el año 1960, sobreviviendo sólo en jardines botánicos, lejos de su hábitat natural, es decir, en Isla de Pascua, lo cual constituye una importante razón para continuar desarrollando acciones de conservación tendientes a recuperar la especie, junto con el Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar, la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad Austral de Chile, para la producción de semillas y posterior viverización de plantas con miras a la reintroducción gradual del Toromiro en Rapa Nui”.

Situación actual

En Chile, la desertificación, la degradación de la tierra y la sequía afectan en forma directa a cerca de la mitad de la población del país, mientras que la superficie afectada por diversos procesos de desertificación se estimó en 2001 en 48.334.300 hectáreas a nivel nacional (correspondiente al 62,4% del territorio), según estudio “Estado de la degradación de los suelos en Chile”, de Conama, siendo sus principales causas la deforestación registrada en tiempos históricos, los incendios forestales, la sobreutilización de las tierras forestales por el uso agropecuario y los efectos del cambio climático.

A nivel mundial, Chile es uno de los países más afectados por fenómenos de desertificación, debido fundamentalmente por la disminución de la precipitación en la Zona Central durante el siglo pasado, entre -20% a -50% de lluvia al año. La magnitud de esta reducción y su impacto en la desertificación es en alguna medida comparable a la baja de la precipitación experimentada por el África Subsahariana, donde este fenómeno y la devastadora crisis humanitaria que provocó impulsó a los países del mundo a subscribir la “Convención de Naciones Unidas de lucha contra la desertificación en países afectados por desertificación y/o sequía grave, particularmente en África”, un día 17 de junio en París, fecha que Naciones Unidas instituyó como el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación.

Un ejemplo de esta disminución de la precipitación es la ciudad de La Serena, Región de Coquimbo, ícono de la desertificación en el país, donde la lluvia ha descendido desde 170 mm anuales promedio de 30 años a principios del siglo pasado, hasta menos de 70 mm anuales en la actualidad como promedio de los últimos 30 años.

En el extremo sur, en la ciudad de Valdivia, Región de Los Ríos, la precipitación promedio de 30 años hasta la década de los años 60 en el siglo pasado alcanzaba los 2.500 mm anuales, la que ha caído en 750 mm llegando hasta los 1.750 mm anuales en la actualidad como promedio de los últimos 30 años. La dimensión de este fenómeno queda reflejada en Quellón, Chiloé, donde la lluvia ha bajado cerca 1.100 mm durante los últimos 50 años.

Gran parte de los modelos predictivos del clima a nivel mundial coinciden en que la precipitación no aumentará en la Zona Central de Chile y que, posiblemente, se mantenga la tendencia a la disminución.

La erosión de los suelos es otra arista de los procesos de desertificación, alcanzando 36.895.000 de hectáreas a nivel nacional, es decir, 48,85% del territorio nacional. Las regiones del extremo norte concentran el 52,5% de la superficie erosionada con 19.368.000 hectáreas afectadas en distintas categorías.

Otras regiones con las mayores extensiones de tierras erosionadas son la Región de Coquimbo, con 3.420.000 hectáreas, equivalentes al 84% de la superficie regional; así como la Región de Magallanes, con 3.763.000 hectáreas correspondientes al 28,49% de la superficie regional. También destaca la Región del Libertador Bernardo O´Higgins, con el 52,56% de la superficie regional en distintas categorías de erosión.

Finalmente, Chile tiene “cero deforestación”. Es uno de los pocos países a nivel mundial con aumento neto de la superficie de todo tipo de bosques. Cerca del 20% del territorio nacional corresponde a áreas silvestres protegidas por el Estado y mantiene uno de los sistemas de fiscalización forestal y control de incendios forestales más efectivos de la región de América Latina y el Caribe, lo que permite mirar con optimismo el futuro de los esfuerzos de lucha contra la desertificación en el país.

En la actividad de plantación del Toromiro también participaron el Oficial del Programa RCU para la LAC de la UNCCD, Heitor Matallo; el Director Regional de CONAF Valparaíso, Héctor Correa; y el Secretario Técnico y Ejecutivo de la Fundación Jardín Botánico de Viña del Mar, Alejandro Peirano.

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