Al menos 62 muertos en el peor incendio de la historia de Portugal

50 fallecieron en sus coches carbonizados cuando trataban de huir. Las autoridades no descartan que el número de víctimas siga subiendo, pues hay varias aldeas incomunicadas y el incendio tiene cuatro frentes abiertos.

50 fallecieron en sus coches carbonizados cuando trataban de huir. Las autoridades no descartan que el número de víctimas siga subiendo, pues hay varias aldeas incomunicadas y el incendio tiene cuatro frentes abiertos

Aitor Hernández-Morales Lisboa 

Al menos 62 personas han perdido la vida el sábado en la zona interior de Pedrógão Grande, donde un macroincendio ha arrasado varias aldeas y carbonizado a más de 50 personas en la carretera nacional entre Figueiró dos Vinhos y Castanheira de Pêra.

Al menos 30 de las víctimas mortales fueron halladas en sus coches, mientras que otra veintena fue descubierta en los andenes de la carretera –a través de los cuales intentaban huir de las llamas a pie– y en el bosque que rodeaba la zona. Tres más han sido halladas junto al cementerio de la aldea de Castanheira, sitio que consiguieron alcanzar antes de morir por inhalación de humo.

“Es, sin duda, la peor tragedia de nuestras vidas”, declaró el primer ministro luso, António Costa, desde la sede de Protección Civil en la capital portuguesa. Inicialmente, el incendio fue catalogado por las autoridades como otro incendio más entre los muchos que azotan al país cada verano.

El hallazgo inesperado de varios coches carbonizados hizo saltar las alarmas a última hora de la noche de ayer, y a lo largo de la madrugada el descubrimiento de más cadáveres reveló la magnitud real del desastre. Las autoridades lusas no descartan que el número de víctimas mortales se eleve a lo largo del día: varias aldeas siguen incomunicadas, y hay al menos cuatro frentes abiertos, por lo que se teme lo peor.

Aunque las autoridades locales inicialmente sugirieron que se podría tratar de un incendio provocado, la mañana del domingo la Policía Judicial lusa confirmó que el origen del incendio habría sido la tormenta eléctrica registrada en la zona de Leiría la tarde de ayer. Según fuentes policiales, un rayo habría alcanzado un árbol seco y desatado las primeras llamas que, en poco tiempo, pasaron a formar parte de una conflagración incontrolable. Los fuertes vientos permitieron que esta se expandiera rápidamente, alcanzando a los conductores en la carretera nacional antes de que los bomberos locales consiguieran cortar las vías de acceso.

 El fuego afectó a vehículos que circulaban por carreteras próximas al fuego.

 Un coche calcinado en el paraje carbonizado.

 

En declaraciones a la prensa lusa el alcalde de Pedrógão Grande, Valdemar Alves, calificó el escenario en el que se encontraron los conductores de “una ratonera mortal”. “Avanzaron por la carretera sin saber en lo que se adentraban, y cuando se dieron cuenta estaban completamente rodeados. No tuvieron oportunidad alguna para escapar”.

El alcalde se mostró convencido de que el número de muertos seguiría aumentando en las próximas horas. “No sabemos nada de varias aldeas aisladas desde ayer, cuando ya se encontraban completamente rodeadas por las llamas. Perdieron la conexión telefónica y la electricidad a primera hora de la tarde. Me temo mucho de lo que se puedan encontrar una vez controlen el fuego y logren acceder a esas zonas”. De momento más de 700 efectivos procedentes de todo el país participan en las labores de extinción, además de dos pelotones militares que han sido desplegados a la zona. España ha enviado un Canadair para unirse a los medios aéreos portugueses que actualmente participan en las operaciones de rescate. Entretanto, el Instituto Nacional de Medicina Legal de Lisboa ha desplegado su equipo especializado en catástrofes con víctimas multitudinarias a la zona, y sus médicos forenses ya trabajan para identificar a los fallecidos, entre los cuales se encuentran varios niños.

El centro de salud local ha sido convertido en un hospital de campaña improvisado, desde el cual se atienden a gran parte de los heridos. Una veintena de heridos adicionales han sido trasladados a hospitales de Lisboa, Porto y Coimbra dado la gravedad de sus heridas. 

Consternación política

Dada la intensidad de los incendios que azotan el país cada verano –en 2017 más del 50% del terreno que ardió en la Unión Europea era portugués–, muchos se preguntan si el Gobierno podría haber hecho más para evitar esta tragedia, que sería la peor en la historia reciente del país. A lo largo del sábado el alcalde Alves lamentó la falta de medios en repetidas ocasiones, preguntando cómo era posible que estuvieran a la espera de bomberos de Lisboa en el centro del país.

Desde el terreno, el presidente de la República, Marcelo Reblo de Sousa, ha asegurado que “se ha hecho todo lo que era posible hacer” y ha alabado a todos quienes han participado en las operaciones de rescate, desde los bomberos y los efectivos de Protección Civil, hasta los jóvenes scouts que han asistido a los profesionales.

“No ha habido incompetencia ni falta de medios”, ha insistido el jefe del Estado, que señaló que hay más de 156 incendios activos en el país en estos momentos. Sin embargo, ya hay muchos que denuncian que el Gobierno podría haber mantenido más efectivos en alerta en Leiría –una de las zonas más secas y boscosas del país–, y un editorial del periódico Expresso ya pide la cabeza de Constança Urbano de Sousa, ministra de Administración Interna y máxima responsable de las labores anti-incendios en Portugal.

“Es obvio que la ministra no tiene la culpa de que haya caído un rayo en un árbol, ni que la carretera no haya sido cortada inmediatamente”, reza el texto. “Pero era su responsabilidad tener medios terrestres y aéreos preparados para plantar cara a situaciones como esta, para evitar este tipo de tragedia”.

También se ha criticado la actuación del secretario de Estado de Administración Interna, Jorge Gomes, que no reveló la existencia de víctimas mortales hasta casi la medianoche de ayer.

De momento los líderes políticos han evitado criticar al Ejecutivo, con el ex primer ministro y actual jefe de la oposición, Pedro Passos Coelho, limitándose a decir que “no es el momento de los políticos, sino de las autoridades, y nosotros estamos aquí para apoyarles en lo que necesiten”. Aunque el secretario general de los comunistas lusos también se ofrecido para ayudar en lo que sea necesario, ya ha señalado que pedirá una investigación parlamentaria para determinar lo que ha fallado en la operación.

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