Como el cangrejo… ¡para atrás!

No sé si el presidente del Estado Plurinacional, don Evo Morales, conocerá a fondo la verdad sobre la economía boliviana, pero lo que sí se ve es que, como político, tiene un olfato que intuye cuando las cosas no van bien. Digo esto por su preocupación ante el posible impacto negativo que puede tener la caída del precio del petróleo para la economía, siendo que si se confirma que no es circunstancial como la del 2009 sino más bien estructural, marcará un antes y un después para la administración Morales. 

Destaco, de verdad, que su excelencia se preocupe por la economía y la gente, lo que me anima a mostrar hoy cómo dos sectores sufren mucho en el país: ¡Qué tristeza que Bolivia se convierta en importadora neta de productos textiles y madereros! Increíble, pero cierto, dos sectores productivos tan importantes venidos a menos, pese a su gran aporte al desarrollo del país.

El 2005 Bolivia exportaba 50 millones de dólares en confecciones textiles e importaba apenas 12 millones, con una ganancia de 38 millones de dólares. Perdido el Atpdea con EEUU en 2008, las ventas –sin buenos mercados– cayeron y cayeron hasta que desde 2011 pasamos a importar más textiles de los que exportamos, acumulando un déficit de casi 80 millones hasta hoy. Con un volumen de exportación menor a la mitad de 2005 y la ropa usada contrabandeada vendiéndose libremente en el país pese a estar prohibido, el sector está acogotado.

Otro que sufre es el sector maderero. Bolivia fue un destacado exportador de maderas con valor agregado y campeón mundial con más de 2 millones de hectáreas de bosques tropicales certificados bajo manejo forestal sostenible, pero hoy –al igual que el textil– va a la deriva víctima de las malas políticas. El endurecimiento de las normas, la insufrible burocracia y la insuficiencia de diésel para las barracas y aserraderos nos hicieron perder semejante título y los bosques están hoy abandonados a su suerte y muchos, saqueados. 

El encarecimiento de la madera hizo bajar la producción, restó competitividad al producto nacional e hizo que la importación se dispare. ¿El resultado? Nuestras exportaciones madereras de 2007 por 127 millones de dólares se derrumbaron a casi la mitad, y lo más doloroso: por lo menos 3.500 Mypes –carpinterías y mueblerías– cerraron en los últimos años y Bolivia pasó en 2014 a ser importador neto de productos madereros.

Nunca en los últimos diez años estos sectores estuvieron en tan crítica situación, por eso el título de la columna… ¡para que duela!

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