Política de Estado aniquila la industria maderera boliviana

Saúl Dávila Tórrez*El Gobierno del MAS, contrariando normativas de ley que protegen la industria nacional, adquiere puertas y ventanas chinas para viviendas sociales; por su parte, el ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce Catacora compra muebles de una multinacional brasileña para montar las oficinas de esa repartición estatal. En ambos casos, dichas acciones gubernamentales recurrentes se constituyen en una aberrante política de estado que discrimina al sector de trabajadores de la industria de muebles de madera bolivianos, y su virtual aniquilamiento.

Como si no fuera cierto lo que se establece en la apertura de este análisis, Rolf Köhler, director ejecutivo de la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT), sostiene que “la industria forestal boliviana está en tremenda crisis, originado por el excesivo control normativo desde el 2011 y la importación de muebles acabados que ingresan con precios más baratos que los nacionales”.

 

Conamype denuncia

El daño económico que viene infringiendo el Ejecutivo a la industria maderera boliviana, ha sido denunciada por la Confederación Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype), en carta dirigida al presidente Morales Ayma, protestando por la compra de puertas y ventanas chinas para viviendas sociales que construye el Gobierno del MAS, eludiendo los decretos 2751, 2752 y 2753, que protegen la industria nacional; así como la provisión de material para los edificios públicos, determinación que se origina en el Viceministerio de Vivienda; y la adquisición de muebles importados por parte del Ministerio de Economía por un valor de 8,6 millones de bolivianos.

El diputado Wilson Santamaría expuso ante los medios informativos nacionales un contrato, con fecha 21/10/2016, suscrita por el ministro de Economía Luis Arce Catacora, con la empresa brasileña Marteli por 9,4 millones de bolivianos (que según el titular de Finanzas bajó a 8.649.674 bolivianos) para amoblar el edificio y “se evidenció que una mesa valía 11 mil dólares, escritorios por 7 mil dólares”, entre otros, afirmó el parlamentario.

Procedencia de la importación

La entrada indiscriminada al país de la manufactura maderable proviene de 62 países. En 2015, poco más de la mitad de las importaciones tuvo su origen desde Brasil; luego Perú, con 17 por ciento, desplazando a China al tercer lugar, con 16 por ciento. En dicho período se registraron importaciones  de 27.014 toneladas. Para la industria nacional del sector, esta situación ha traído como consecuencias: la pérdida de competitividad; el cierre de las industrias; y miles de trabajadores desempleados.

Las cifras hablan por sí solas

De acuerdo a la Cámara Forestal Boliviana (CFB), en 2013 las importaciones desde Brasil alcanzaron a 38,4 millones de dólares; en 2014, creció a 41 millones; y el 2015 se incrementó a 70 millones. Según la misma ABT, 1.050 trabajadores del sector han quedado desempleados por el cierre de las empresas laminadoras en Santa Cruz y Cochabamba; mientras tanto el costo de la importación va en aumento con consecuencias impredecibles.

Para corroborar este cuadro siniestro diseñado desde las altas esferas gubernamentales, el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), con base en datos del Instituto Boliviano de Estadística (INE), refiere que en los últimos 10 años (el tiempo que viene gobernando el MAS), las importaciones bolivianas sumaron 384 millones de dólares por la compra de un aproximado de 227 mil toneladas. En otras palabras, el valor de la importación de muebles de manera se incrementó en 6 veces desde 2006 hasta 2015, de 10 millones de dólares a 63 millones, de acuerdo a IBCE.

En 2006, las compras de productos maderables representaba la mitad de las compras totales y sus partes en términos de volumen; ya en 2015 su participación se incrementó a 71 por ciento, alcanzando el máximo histórico en términos de volumen (38 mil toneladas), aunque se registró una baja del 5 por ciento en valor (4 millones de dólares menos), en relación a 2014. Para este 2016,  hubo un descenso en el valor de las compras externas de muebles y sus partes en 14 por ciento, comparado al 2015; en el mismo período, el volumen bajó en 2 por ciento.

Obviamente, la balanza comercial en este rubro es negativa para Bolivia en 10 millones de dólares, con una tendencia a agravarse.

Medidas a adoptarse

Para ABT, se deberían incrementar los aranceles a la importación de los muebles acabados y tableros melamínicos; así como, medidas de protección a la industria de muebles de madera, y activar la economía forestal boliviana.

Fuentes del sector de la industria de muebles, sugieren auditar las empresas, lo cual evidenciará la depresión por la que atraviesan debido a la importación; así como la revisión del capital de operación y de inversión; y la tecnificación de los recursos humanos del sector.

Interpelación en la ALP

Para el 29 del mes en curso, está prevista una interpelación por parte de la oposición al titular de la cartera de Finanzas en la Asamblea Legislativa Plurinacional, respecto a la adquisición del mobiliario al cual nos hemos referido, como una de las 9 preguntas a plantearse. Ya sabemos que, por la ALP tener mayoría del MAS no habrá censura, ni mucho menos una demanda de transparencia en los actos administrativos de quien exporta arbitrariamente los recursos de los bolivianos.

Hay otros antecedentes sombríos de la actual Administración Morales Ayma del devastamiento ocasionado en otros sectores de la economía, como el textil.  Ante este escenario desolador del sector forestal-maderero surge la duda si el gobierno actual está haciendo mérito a la etiqueta con la que se autodenomina de  ser un “gobierno patriótico”. Los hechos están demostrando lo contrario al fomentar el desarrollo de empresas y mano de obra externas; el desvío de recursos económicos (que es dinero de los bolivianos) hacia otros países; y la práctica de una política de estado que mella la dignidad de la Patria.

*Periodista - Saúl Dávila Tórrez*

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